Ocho de los diez sectores con mayor expansión desde diciembre de 2023 redujeron su dotación de trabajadores formales. El agro fue la principal excepción, con crecimiento simultáneo de la actividad y del empleo.
Un informe del Centro RA de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA comparó la evolución sectorial de la actividad con el empleo asalariado registrado hasta mayo de 2026. La conclusión central es que los rubros más dinámicos tienen una capacidad limitada para compensar las pérdidas de puestos en actividades ligadas al mercado interno.
El agro aumentó 40% su actividad frente a diciembre de 2023 y sumó unos 13.000 empleos registrados, un 4,2%. Enseñanza privada también mostró una mejora, con 6.800 puestos adicionales y una expansión de 2% en su actividad.
En sentido contrario, la intermediación financiera creció 19% pero perdió 8.600 empleos; minas y canteras avanzó 16% y redujo 8.500 puestos; hoteles y restaurantes subió 13% mientras eliminó 22.900 trabajos formales. La actividad inmobiliaria, el transporte y los servicios regulados completaron el grupo de sectores que crecieron con menos empleo.
La comparación no implica que toda persona ocupada en esas ramas haya perdido ingresos ni mide por completo el trabajo informal. Sí muestra que una mejora del nivel de actividad puede convivir con una recuperación laboral débil, un dato relevante para interpretar los indicadores de crecimiento y el poder de compra de los hogares.