El Gobierno aprobó un préstamo del BID de hasta US$500 millones para respaldar el nuevo esquema de subsidios energéticos. El programa financiará bonificaciones para hogares vulnerables y tareas técnicas, pero no crea por sí mismo un descuento nuevo ni garantiza que todos los actuales beneficiarios continúen incluidos.
El Decreto 1178/2026 aprobó el contrato destinado al programa Apoyo a la Focalización de Subsidios Energéticos con Protección a Hogares Vulnerables. La ejecución estará a cargo del Ministerio de Economía, con participación de la Secretaría de Energía y del ente regulador de gas y electricidad.
Los recursos se dividirán entre la asistencia destinada a hacer más accesible el consumo de gas para hogares vulnerables y el fortalecimiento institucional. El diseño se vincula con la transición desde subsidios generalizados hacia ayudas definidas según criterios económicos y sociales.
El financiamiento internacional no determina el monto de cada factura ni reemplaza la inscripción de los usuarios en los registros vigentes. El impacto dependerá de la reglamentación, la categoría asignada, el consumo y las futuras decisiones tarifarias.
Otro decreto aprobó una línea de crédito del BID de hasta US$800 millones para modernizar administraciones públicas, junto con una primera operación de US$300 millones. Esos fondos tienen un destino diferente y no deben sumarse al préstamo energético como si fueran transferencias directas a los hogares.
