El ente regulador analiza una propuesta de AySA que elevaría la factura media de casi seis de cada diez usuarios residenciales y reduciría la de otro grupo. La audiencia pública realizada este lunes no aprueba el cambio por sí sola ni modifica de inmediato las boletas.

El proyecto reemplaza los once coeficientes zonales vigentes por una escala de cinco niveles, construida con información del Censo 2022. Esos factores inciden sobre la parte variable de la tarifa según la ubicación del inmueble y se aplican tanto a usuarios medidos como no medidos.

Según la presentación de la empresa, el 59,6% de los hogares alcanzados tendría una suba media de 22,6%: la factura promedio pasaría de $29.116 a $35.710 mensuales, sin impuestos y a valores de septiembre. Para alrededor del 20%, el promedio bajaría de $27.889 a $23.798, mientras el resto no tendría cambios por esta revisión específica.

AySA propuso aplicar los aumentos gradualmente, con un límite mensual acumulativo de 5% sobre los cargos afectados hasta completar la adecuación. El esquema comprende a la Ciudad de Buenos Aires y a 26 partidos del conurbano atendidos por la compañía.

El ERAS deberá evaluar las exposiciones y la documentación antes de decidir si acepta la propuesta, la modifica o la rechaza. Por eso, los usuarios no deberían recalcular pagos ni anticipar una fecha de vigencia hasta que exista una resolución formal y una comunicación en la factura.