La crisis del sector provocó la pérdida de alrededor de 17.000 puestos de trabajo en todo el país. También se desplomaron las ventas de facturas y productos de pastelería.
El consumo de pan tradicional cayó entre un 50% y un 60% durante los últimos dos años y medio, según un informe del sector panadero. En paralelo, las ventas de facturas y productos de pastelería registraron bajas de hasta el 80%.
Martín Pinto, presidente de la Federación de Panaderos de Merlo y referente de la Cámara de Industriales Panaderos, aseguró que la pérdida del poder adquisitivo modificó los hábitos de compra. Muchas familias dejaron de adquirir un kilo diario y ahora llevan solamente una o dos flautas.
El dirigente señaló que los jubilados se encuentran entre los principales clientes que perdieron las panaderías, debido a que deben priorizar otros gastos, como la compra de medicamentos. A esta situación se suman los aumentos de las tarifas de servicios públicos y del precio de la harina.
Como consecuencia, numerosas panaderías trabajan al 50% de su capacidad. El sector estima que ya cerraron unos 2.850 establecimientos en todo el país, lo que provocó la pérdida de aproximadamente 17.000 puestos de trabajo. Además, en algunos comercios la caída de las ventas de productos de pastelería alcanza el 90%.