Los préstamos al sector privado retrocedieron 1% mensual en términos reales. Las tarjetas y los créditos personales estuvieron entre las líneas más afectadas.

El saldo total alcanzó los $104,1 billones, con un crecimiento nominal del 1% frente a junio. Sin embargo, al descontar la inflación estimada, el financiamiento volvió a mostrar una disminución.

El crédito mediante tarjetas cayó 1,7% incluso en términos nominales y 3,7% en valores reales. Los préstamos personales retrocedieron 0,7% mensual por encima de la inflación y acumularon diez meses sin compensar la suba de precios.

Los hipotecarios fueron la excepción, con un crecimiento real del 2,3% mensual. La menor disponibilidad de crédito para consumo y empresas puede limitar compras, inversiones y capital de trabajo durante los próximos meses.