Hay trofeos que representan un campeonato. Y hay uno que trasciende cualquier competencia. La Copa del Mundo de la FIFA es, probablemente, el objeto deportivo más reconocido del planeta. Levantarla es el sueño de millones de futbolistas, pero muy pocos pueden siquiera acercarse a ella. Detrás de su brillo dorado se esconde una historia cargada de curiosidades, tradiciones y estrictos protocolos que la convierten en una pieza única.
Desde 1974, el trofeo que reciben los campeones del mundo es el diseñado por el escultor italiano Silvio Gazzaniga, quien ganó un concurso internacional en el que participaron 53 proyectos. Su creación representa a dos figuras humanas elevando el planeta Tierra, una imagen que simboliza la unión mundial a través del fútbol.
Medidas, peso y materiales
La Copa del Mundo mide 36,8 centímetros de alto, tiene una base de 13 centímetros de diámetro y pesa 6,175 kilogramos. Está fabricada en oro macizo de 18 quilates y su base posee dos anillos de malaquita verde, una piedra semipreciosa que le otorga una de sus características más distintivas.
Aunque suele decirse que está hecha completamente de oro, su interior es hueco, ya que si fuera maciza pesaría cerca de 70 kilos y sería prácticamente imposible levantarla. Su valor material ronda los 250.000 dólares, aunque su verdadero valor histórico y simbólico es incalculable.
No cualquiera puede tocarla
Una de las reglas menos conocidas de la FIFA establece que solo pueden tocar la Copa del Mundo los campeones del mundo, los jefes de Estado y las autoridades de la FIFA. El resto de las personas, incluidos dirigentes, invitados especiales o celebridades, únicamente pueden acercarse a ella bajo estrictas condiciones y sin manipular el trofeo original.
El campeón no se la lleva para siempre
A diferencia de lo que muchos creen, el seleccionado campeón no conserva el trofeo original. Tras la ceremonia de premiación, la Copa regresa a la FIFA y queda resguardada en el Museo de la FIFA, en Zúrich, Suiza.
El país ganador recibe una réplica oficial bañada en oro, denominada FIFA World Cup Winners’ Trophy, que permanece para siempre en poder de la federación campeona. Desde 2006, la Copa original solo abandona la custodia de la FIFA para la premiación y algunos eventos oficiales.
Antes existió otra Copa
La actual no fue la primera Copa del Mundo. Entre 1930 y 1970 se entregó el histórico Trofeo Jules Rimet, bautizado en honor al dirigente francés que impulsó la creación del Mundial.
Esa copa fue diseñada por el escultor francés Abel Lafleur y representaba a Niké, la diosa griega de la victoria. Brasil obtuvo la propiedad definitiva del trofeo tras conquistar su tercer Mundial en México 1970.
Una historia de robos
El Trofeo Jules Rimet protagonizó dos de los episodios más increíbles de la historia del deporte.
En 1966, pocos meses antes del Mundial de Inglaterra, fue robado durante una exhibición en Londres. Una semana después apareció envuelto en papel de diario debajo de un arbusto gracias al olfato de un perro llamado Pickles, convertido desde entonces en una celebridad nacional.
Años más tarde, en 1983, cuando ya pertenecía definitivamente a Brasil, volvió a ser robado en Río de Janeiro. Esta vez nunca fue recuperado y se cree que fue fundido.
¿Cuántas Copas del Mundo hubo?
En la historia del Mundial existieron dos trofeos oficiales:
- Trofeo Jules Rimet (1930-1970).
- Copa Mundial de la FIFA (desde 1974 hasta la actualidad).
Un trofeo pensado para durar décadas
En la base del trofeo actual están grabados los nombres de todos los campeones desde 1974. La FIFA estima que todavía hay espacio para seguir incorporando ganadores durante varias décadas, por lo que no será necesario reemplazarlo en el corto plazo.
Mucho más que una copa
Pelé, Diego Maradona, Franz Beckenbauer, Zinedine Zidane, Iker Casillas y Lionel Messi son apenas algunos de los capitanes que levantaron el trofeo más importante del fútbol. Cada cuatro años, la imagen de un equipo alzando esa copa de oro vuelve a convertirse en una de las postales más icónicas del deporte mundial.