Un cese de actividades de prácticos, pilotos y baqueanos paralizó la operatoria en los puertos argentinos. La medida afecta exportaciones, combustibles y otras cargas, mientras el Gobierno busca destrabar el conflicto.

El sistema portuario argentino quedó prácticamente paralizado luego de que los prácticos, pilotos y baqueanos iniciaran un cese de actividades por tiempo indeterminado en rechazo al Decreto 690/2026, impulsado por el Gobierno nacional para desregular el servicio de practicaje y pilotaje. Como consecuencia, más de 150 buques permanecen detenidos sin poder ingresar o salir de los puertos.

La medida impacta de lleno en el comercio exterior, ya que impide la carga y descarga de granos, combustibles y otras mercaderías. También quedaron afectadas terminales estratégicas para la distribución de combustibles y operaciones vinculadas al desarrollo energético, como el proyecto Vaca Muerta Oil Sur.

El decreto cuestionado elimina parte de las regulaciones vigentes para fomentar la competencia y reducir los costos logísticos del transporte marítimo. Desde el Gobierno sostienen que los cambios permitirán mejorar la eficiencia del sistema portuario, mientras que el sector de los prácticos considera que la medida pone en riesgo la seguridad de la navegación y las condiciones de trabajo.

Ante la magnitud del conflicto, representantes del Gobierno iniciaron contactos con las autoridades del sector para intentar abrir una instancia de negociación. Sin embargo, los trabajadores condicionaron cualquier diálogo a la suspensión o derogación del decreto, por lo que el conflicto continúa y mantiene en vilo la actividad de los principales puertos del país.