Cada 1° de agosto, miles de personas en Argentina honran a la Pachamama con rituales de agradecimiento a la Madre Tierra. La ceremonia más difundida incluye la tradicional caña con ruda, una costumbre popular que, según la creencia, protege la salud y atrae la buena fortuna durante el año.
El paso a paso del ritual
1. Preparar la caña con ruda
La bebida se elabora colocando hojas y ramitas de ruda macho en una botella de caña blanca. Lo ideal es prepararla con varias semanas o incluso meses de anticipación para que la planta libere sus propiedades y aromas, aunque muchas personas la elaboran unos días antes del 1° de agosto.
2. Tomarla en ayunas
La tradición indica que debe beberse durante la mañana del 1° de agosto, antes de ingerir cualquier alimento. Hay distintas formas de hacerlo: algunos toman tres sorbos, otros siete, un vaso pequeño o un único trago, según la costumbre familiar o regional.
3. Pedir protección y agradecer
Mientras se bebe la caña con ruda, muchas personas realizan un agradecimiento por lo vivido y expresan deseos de salud, trabajo, prosperidad y bienestar para el año que comienza en el calendario agrícola andino.
4. Realizar una ofrenda a la Pachamama
Quienes siguen la tradición ancestral también preparan una pequeña ofrenda a la Madre Tierra. En un pozo o recipiente se depositan alimentos, bebidas, frutas, semillas o hierbas como símbolo de gratitud por los frutos recibidos.
5. Compartir el encuentro
En muchas comunidades la ceremonia concluye con reuniones familiares o comunitarias, donde no faltan la música, las comidas regionales y las expresiones culturales que mantienen viva una tradición transmitida de generación en generación.
¿Por qué se toma caña con ruda?
La costumbre nació en las comunidades guaraníes del Litoral, donde la ruda era considerada una planta con propiedades protectoras y medicinales. Al combinarla con caña, se creía que ayudaba a enfrentar las enfermedades propias del invierno, alejar las malas energías y atraer la buena suerte.
Si bien estas creencias forman parte del patrimonio cultural y no cuentan con respaldo científico como tratamiento para enfermedades, el ritual continúa siendo una de las tradiciones más representativas del 1° de agosto y una forma de mantener vivo el vínculo con la naturaleza y las costumbres de los pueblos originarios.