Organismos de derechos humanos, trabajadores y sectores judiciales advirtieron sobre el impacto que podrían tener cambios en el funcionamiento del organismo clave para la identificación de personas apropiadas durante la última dictadura.
El futuro del Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), organismo central en la búsqueda de identidad de personas apropiadas durante la última dictadura cívico-militar, encendió señales de alarma en el ámbito judicial y entre organismos de derechos humanos ante posibles modificaciones en su estructura y funcionamiento.
La preocupación gira en torno al rol estratégico que cumple el BNDG en la preservación, análisis y resguardo de muestras genéticas utilizadas en causas vinculadas a delitos de lesa humanidad. Desde distintos sectores advirtieron que cualquier alteración en su esquema operativo podría afectar investigaciones judiciales en curso y demorar procesos de identificación.
El organismo, creado en 1987 a partir del impulso de Abuelas de Plaza de Mayo, fue clave para restituir la identidad de cientos de personas. Su tarea excede lo científico: representa una herramienta de memoria, verdad y justicia reconocida a nivel internacional.
En este contexto, crece la inquietud por el impacto institucional que podría generar una eventual reconfiguración del banco genético, en un escenario donde la continuidad de políticas vinculadas a derechos humanos vuelve a quedar bajo debate.