La Corte Suprema de Justicia se encuentra en condiciones de emitir un fallo definitivo en la causa conocida como “Vialidad”, que investiga presuntas irregularidades en la obra pública durante los gobiernos kirchneristas. Si se confirma la condena dictada en 2022, Cristina Fernández de Kirchner podría enfrentar una pena de prisión efectiva y quedaría inhabilitada para ejercer cargos públicos, incluyendo una eventual candidatura en la estratégica Tercera Sección Electoral bonaerense.

La expresidenta fue condenada en diciembre de 2022 por el Tribunal Oral Federal N.º 2 a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, por administración fraudulenta en perjuicio del Estado. La sentencia aún no está firme, pero se espera que en los próximos días la Corte Suprema resuelva los recursos extraordinarios presentados por las defensas, lo que podría dejar firme el fallo.

A diferencia de otros momentos judiciales, Cristina Fernández de Kirchner no cuenta hoy con fueros parlamentarios, ya que no ocupa ningún cargo legislativo ni ejecutivo. Esto abre la puerta a una posible detención, en caso de que el máximo tribunal ratifique la condena.

Además del impacto judicial, el fallo tendría fuertes repercusiones políticas. La inhabilitación perpetua implicaría que no podría postularse como candidata en la provincia de Buenos Aires, particularmente en la Tercera Sección Electoral, donde el kirchnerismo concentra una porción clave de su electorado y donde se especulaba con una posible candidatura que reforzara la boleta del peronismo en 2025.

Desde el entorno de la exmandataria y sectores afines al kirchnerismo denuncian una posible “proscripción judicial” y ya anticipan movilizaciones si se confirma el fallo. En tanto, desde sectores opositores y jurídicos señalan que se trata del cumplimiento de las reglas del Estado de Derecho y que nadie debe estar por encima de la ley.

En medio de un clima de tensión creciente, y con el calendario electoral comenzando a rodar, la decisión de la Corte Suprema puede significar un punto de quiebre en la vida política de Cristina Fernández de Kirchner y en la interna del peronismo, que deberá reconfigurar su estrategia si pierde a su principal figura en la boleta.