El espacio volvió a funcionar tras meses de cierre, pero con límites en el acceso, circulación y modalidades de trabajo para la prensa acreditada.
El Gobierno nacional dispuso la reapertura de la sala de periodistas en la Casa Rosada, un espacio clave para la cobertura diaria de la actividad oficial que había permanecido cerrado durante meses. Sin embargo, el regreso no fue en las mismas condiciones: la habilitación llegó acompañada de una serie de nuevas restricciones que generaron cuestionamientos en el ámbito periodístico.
Entre los principales cambios, se establecieron límites en la cantidad de periodistas que pueden permanecer en el lugar, así como nuevas reglas para la circulación dentro de la sede gubernamental. Además, se fijaron pautas más estrictas para la acreditación y el uso de los espacios comunes, lo que impacta directamente en la dinámica de trabajo de los cronistas.
Otro de los puntos que generó controversia es la regulación de las conferencias de prensa y el acceso a funcionarios. Según se informó, habrá mayores controles en la organización de estos encuentros, con modalidades más pautadas y menor margen para la interacción espontánea entre periodistas y voceros oficiales.
Desde distintos sectores de la prensa señalaron que, si bien valoran la reapertura de la sala, las nuevas condiciones implican un retroceso en términos de libertad de trabajo y acceso a la información. En ese sentido, advirtieron que las restricciones podrían dificultar la cobertura en tiempo real de la agenda política.
La medida se inscribe en un contexto de tensión entre el Gobierno y los medios de comunicación, donde el acceso a la información pública y las condiciones de trabajo de los periodistas se mantienen como eje de debate.