La contaminación ambiental asociada a las emisiones vehiculares ha aumentado notablemente en los últimos 20 años, y actualmente sobrepasa los valores sugeridos por la Organización Mundial de la Salud. Un equipo interdisciplinar de investigadores de la UNLP, que está trabajando con el ministerio de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires en el modelado multifuente (empresas y tráfico vehicular), estimó en qué porcentaje contribuyen la industria y el tránsito de automotores a las concentraciones ambientales de material particulado respirable, es decir, a la contaminación del aire en la región.
En un mundo cada vez más urbanizado, la calidad del aire se ha convertido en una preocupación crítica para la salud pública y el ambiente. En particular, en la región del Gran La Plata se combinan múltiples actividades industriales, comerciales y residenciales que resultan en un escenario de gran complejidad, con diversidad de fuentes de emisión de contaminantes cuya contribución es difícil de determinar.
Un equipo interdisciplinar de investigadores del Centro de Investigaciones del Medioambiente (CIM), y del Centro de Investigación y Desarrollo en Ciencias Aplicadas “Dr. Jorge J. Ronco” (CINDECA), ambos dependientes de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP, estudia desde hace años el material particulado con una gran diversidad de técnicas, para generar una imagen más completa de la contaminación local.
Desde hace dos años, los investigadores trabajan junto al ministerio de Ambiente bonaerense y la municipalidad de Berisso mediante el Programa “ImpaCT.AR Ciencia y Tecnología”, que financia investigaciones destinadas a brindar apoyo a organismos públicos en la búsqueda de soluciones a desafíos de interés público. En este caso, se trata de diagnosticar y contribuir a la toma de decisiones en la gestión del recurso atmosférico.
Utilizando redes de monitoreo con varios puntos de muestreo en la ciudad, el equipo analizó la presencia de partículas suspendidas de tamaño inferior a 10 micrómetros (MP10). Aplicando modelos de simulación a los datos, el equipo del CIM-CINDECA ha evidenciado la gran contribución de las fuentes móviles a la polución, que generalmente son minimizadas en contextos industriales.
¿Por qué estudiar ese tamaño de partículas? “El material particulado se puede clasificar en dos grupos: material en suspensión que se mantiene y se transporta en el aire (partículas menores a 100 micrones), y el sedimentable (partículas mayores a 100 micrones). El material particulado en suspensión, se clasifica en partículas gruesas y finas: cuanto más finas son, más penetran en el sistema respiratorio. Algunas son aspirables, otras respirables, y las más finas de todas atraviesan incluso los alvéolos y llegan a la sangre. Las partículas MP10 y MP2.5 (partículas menores a 10 micrones y menores a 2,5 micrones respectivamente) abarcan los tamaños más preocupantes para la salud, y las guías de la OMS están definidas para esta clasificación” explica Jorge Esteban Colman Lerner, Doctor en Química y coordinador de la red de monitoreo junto al Dr. Andrés Porta del CIM.