La administración británica de las Islas Malvinas prorrogó por cinco años todos los permisos vigentes para actividades petroleras offshore. Las licencias podrán extenderse otros dos años y la decisión cuenta con el respaldo del Gobierno del Reino Unido.

La medida se conoció en medio de una nueva escalada entre Argentina y el Reino Unido por la explotación de hidrocarburos en el Atlántico Sur. Los permisos se encuentran actualmente en etapa de exploración y su continuidad estará condicionada al cumplimiento de los programas de trabajo comprometidos por las compañías.

Entre las principales empresas que operan en la zona aparecen la israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration, responsables del proyecto Sea Lion. Ambas compañías tomaron la decisión final de inversión en diciembre de 2025 y proyectan comenzar la extracción de petróleo en marzo de 2028. Navitas posee el 65% del emprendimiento y Rockhopper el 35%.

La decisión británica llega después de que el Gobierno argentino intensificara las acciones contra las compañías vinculadas con la explotación de hidrocarburos en Malvinas. La Casa Rosada inició procedimientos sancionatorios y el Ejecutivo envió al Congreso un proyecto para endurecer las penas contra quienes exploten recursos naturales sin autorización argentina.

La Cancillería argentina sostiene que las licencias concedidas unilateralmente son ilegítimas y cuestiona las actividades hidrocarburíferas en las islas y los espacios marítimos circundantes. El Reino Unido, por su parte, respalda las operaciones y rechaza que la legislación argentina tenga jurisdicción sobre las empresas que trabajan en el archipiélago.