Lo hizo en el marco de los 50 años del asesinato del cura. Fue en el edificio de la calle Rodríguez Peña para entronizar una imagen de la Virgen de Luján.
“El cura Juan Carlos Molina me escribe el día jueves, día de la Virgen, y me dice que la Virgen tenía que estar acá, donde están todas estas mujeres del Bicentenario. La mujer argentina: las que piensan de una manera o de otra, pero que en definitiva protagonizaron como mujeres los 200 años de historia” reflexionó.
Luego destacó que “Hoy además estamos recordando el martirio de Carlos Mugica, se imaginan que para mí no es una cuestión de ocasión: es un contemporáneo. Fue nuestro contemporáneo. Fue un hombre que pertenecía a la alta clase porteña, obviamente profundamente antiperonista su origen familiar, pero que como dice Eduardo, comprendió el Evangelio y no le quedó más remedio que hacerse peronista, villero y de opción por los pobres”.
“Mugica, como dice Francisco, olía a oveja. Es cierto que hay algunos en las jerarquías que huelen más a lobos… Pero bueno, hagamos hincapié en aquellos que huelen a ovejas y están junto a las ovejas, sufriendo lo que hoy está pasando en nuestras barriadas, siguió.
Por último dijo que “Recordemos a Carlos Mugica, pero no en un retrato, en una fotografía, sino en la militancia política. Él sabía que estaba amenazado de muerte. Aquellos que hemos vivido de cerca la experiencia de que te quieran matar, sabemos que todo puede superarse. Que lo importante es la fuerza y la convicción, porque lo peor que nos puede pasar es agachar la cabeza ante lo que está pasando. Ahí si estaremos vencidos”.