El martes se conmemoraron cinco años desde la aprobación de la Ley 27.447, conocida popularmente como la «Ley Justina». Esta ley revolucionaria eliminó el requisito de certificación familiar para la donación de órganos en casos en los que la persona fallecida no había expresado su oposición a través de una ‘última voluntad’.
En este contexto, Carlos Soratti, presidente del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI), anunció un logro significativo: la tasa de interrupciones de procesos de donación debido a la oposición familiar, que solía rondar el 40%, se ha reducido al diez por ciento.
Soratti destacó en una entrevista con Télam que la eliminación del requisito de certificación familiar ha impulsado de manera importante el número de donantes en Argentina y ha disminuido las oposiciones familiares a la donación.
Entre los cambios más destacados implementados por esta ley se encuentra el consentimiento presunto, que establece que todas las personas mayores de 18 años son consideradas donantes, a menos que manifiesten explícitamente lo contrario.
Además, se han establecido diversas formas para expresar la voluntad afirmativa o negativa hacia la donación, como a través de la aplicación «Mi Argentina», firmando un acta en el INCUCAI o en los organismos provinciales de ablación e implante, solicitando que quede registrado en el DNI o enviando un telegrama gratuito a través del Correo Argentino.
La ‘Ley Justina’ ha marcado un hito importante en la promoción y facilitación de la donación de órganos en Argentina, permitiendo salvar más vidas gracias a la generosidad de los donantes y sus familias.