El presidente Javier Milei se presentó por primera vez ante la Asamblea General de las Naciones Unidas con un contundente discurso en el que criticó abiertamente la dirección que ha tomado la organización en las últimas décadas. En su intervención, Milei advirtió sobre los peligros del «colectivismo» promovido por la ONU y su Agenda 2030, a la que calificó como un programa supranacional de corte socialista que atenta contra las libertades individuales y la soberanía de las naciones.
Milei destacó los logros iniciales de las Naciones Unidas, subrayando que durante sus primeras décadas logró evitar conflictos bélicos de escala mundial, consolidando un periodo de paz y crecimiento económico. Sin embargo, señaló que la organización ha perdido su rumbo, transformándose en un «leviatán» que dicta cómo deben vivir los ciudadanos de cada país. En su opinión, esta mutación ha llevado a la ONU a promover políticas que atentan contra la libertad, la propiedad y el crecimiento económico, particularmente en países más pobres.
En su discurso, el presidente argentino fue enfático al rechazar la Agenda 2030, argumentando que lejos de solucionar problemas como la pobreza y la desigualdad, estos programas los profundizan. Milei también cuestionó la legitimidad del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que ha admitido a países con regímenes totalitarios, y criticó la inacción de la organización frente a conflictos reales como la invasión rusa a Ucrania. Subrayó que las políticas promovidas por la ONU y otros foros internacionales, como el Foro Económico Mundial, han resultado en la pérdida de credibilidad de la organización ante el mundo libre.
Para finalizar, Milei anunció un cambio radical en la posición de Argentina en el escenario internacional. Declaró que el país abandonará su histórica neutralidad y se pondrá a la vanguardia en la defensa de las libertades individuales. Además, expresó su desacuerdo con el Pacto del Futuro firmado recientemente, e invitó a otras naciones a unirse en la creación de una nueva agenda que se centre en la libertad y los derechos individuales, en lugar de continuar con lo que él llamó «una agenda fallida».