El Gobierno formalizó la aprobación del tratado de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, un entendimiento que llevaba más de dos décadas de negociaciones y que ahora queda a la espera de su implementación plena por parte de los países involucrados.

Luego de 26 años de idas y vueltas, la Argentina avanzó con la ratificación del acuerdo birregional que involucra al Mercosur y al bloque europeo. Se trata de uno de los pactos comerciales más relevantes en la historia del país, tanto por el volumen de intercambio como por el alcance político y estratégico que implica.

El entendimiento contempla la reducción progresiva de aranceles, la apertura de mercados para bienes y servicios y nuevas reglas en materia de inversiones, compras públicas y propiedad intelectual. Desde el Ejecutivo sostienen que la medida permitirá ampliar exportaciones, atraer inversiones y mejorar la competitividad de la economía local.

El acuerdo había sido anunciado políticamente en 2019, pero desde entonces atravesó revisiones técnicas, cuestionamientos ambientales y debates internos en distintos países europeos. La ratificación argentina representa un paso clave dentro del proceso institucional que requiere la aprobación de cada uno de los Estados parte.

Ahora el foco estará puesto en la implementación y en cómo impactará en sectores sensibles como la industria, el agro y las economías regionales, en un contexto económico desafiante y con expectativas sobre el potencial acceso a uno de los mercados más grandes del mundo.